Enero
31

DEJANDO EL CIENO ATRAS

Posted In: G) Post-Tratamiento by Roberto

Los resultados de mis pruebas han sido buenos. No aparece la sombra del cáncer, y podemos respirar tranquilos hasta marzo, fecha en la que me enfrentaré de nuevo al terror.

Mientras tanto, parece que por fin voy sacando los pies del lodazal donde he estado chapoteando durante tantos meses. Ese cieno pegajoso que se ha quedado con mis zapatos, me ha ensuciado la ropa y el alma, dentro del cual tanto he brazeado, sudado y llorado. Las ramas de un árbol que siempre ha estado allí, firme en sus raices, tendiéndose día a día hacia mí han terminado de sacarme, una rama por cada miembro de mi familia y mis amigos, que no han cesado de susurrar su ánimo y a las que me he agarrado para sacar mi vida adelante, por mí, por Eva, Zoe, José, mis padres, por Dani y Lara, por todos los compañeros y amigos que no han cesado de preocuparese y ocuparse de mí.

Apoyado en el tronco de ese árbol, escuchando siempre mis acúfenos, pero también las risas y el viento, la música y el llanto que necesita ser consolado, miro hacia delante con la frente alta.

Y sé que llegarán tiempos malos, quizás peores, pero de momento, me lavo en el cálido baño que es mi vida.

Enero
4

Acabó el 2009, y perdón por la expresión, pero que le den bien por culo. Sin dudarlo, ha sido el peor año de mi vida y de los que me quieren. ¿Que si ha tenido algo bueno? Pues no, y no voy a utilizar falsos positivismos como: “estoy vivo”. Sí, respiro, tengo a Eva y a los niños a mi lado, a mis hermanos y padres rodeándome, al resto de la familia junto a mí y los amigos apoyando. Pero estarían igual ahí sin tener que haber pasado por este mal trago.

He pasado unas semanas sufriendo por los acúfenos, de nuevo al ataque en todo su esplendor. De esos días en que se te pasa por la mente meterte un destornillador por el oído para acabar de una vez con esa omnipresencia aguda e insoportable. Y no es broma. Llevo cuatro días algo mejor, por lo menos anímicamente, aunque duermo muy mal, con pesadillas de todo tipo y tengo ya dos contracturas musculares como poco en mi cuerpo, casi seguro debidas a la tensión que sufro cuando paso por esas crisis.

En unos días vuelvo a las pruebas de seguimiento del cáncer. Esta vez toca sólo la analítica de rigor y una placa de tórax. No hay TAC y me intranquiliza, aunque entiendo que no es bueno seguir radiándome a ese nivel tan continuo (aunque ya me han metido más radiación al cuerpo que a la de cualquier otra persona normal en toda su vida). Y me pone algo tenso el no tener el TAC porque fue en uno de esos periodos sin él cuando me salió el tumor la anterior vez y cuando me lo volvieron a hacer ya se le podía poner hasta nombre al muy perro. Tocará respirar hondo, poner la mente en blanco y esperar.

Diciembre
9

MI CUMPLEAÑOS

Posted In: G) Post-Tratamiento by Roberto

Hoy me he levantado y era mi cumpleaños. Me han felicitado mis hijos, mi amada Eva, mis padres, hermanos, cuñados, suegros y amigos. Cumplo 39 años, a un año y pocos días de mi primera recidiva del cáncer. Y este pensamiento me ha llevado a actualizar mi proyecto blogsdecancer.com, algo abandonado por todo el ajetreo que me traigo a pesar de estar en paro. He pulsado el botón de actualizar para atraer como por arte de magia todos los retazos de blogs que lo nutren golosamente. Y uno de los mordiscos ha traído un sabor muy amargo, mucho.

El día 2 de diciembre murió Silvia, a la que conocí a través de Diario de un Zombi. No la conocí en persona, no me hizo falta. A través de sus comentarios en mi blog, y de los míos en el suyo, llegué a sentirme cerca de ella cuando estaba en plena quimioterapia, después de su operación milagrosa. Me alegré cuando terminamos, casi a la vez, nuestros tratamientos y sonreía al leer que se iba recuperando velozmente, con ganas de volver a trabajar, casi envidiándola desde mis primeros días de sufrimiento con los acúfenos. Me inquieté cuando le volvió a doler la espalda y descubrieron que el puto cáncer estaba allí otra vez; le escupí a su médico a la cara por no hacerle el caso que se merecía, y maldije en alto cuando el cancer se puso a trabajar en serio. Una víctima más.

Pues sí. Yo hoy tengo la increíble suerte de celebrar el día de mi nacimiento. Llevo ya tres compañeros de blogs en mi corazón que no tienen mi bendita suerte, que no van a poder ver a sus hijos nacer porque la vida no les dió oportunidad, que no podrán abrazar a sus hermanos y padres más.

Soy afortunado, pero no me siento alegre.

Noviembre
10

A VOLAR

Posted In: G) Post-Tratamiento by Roberto

Y esta vez no es en sentido figurado. He decidido volar de verdad, ver el mundo desde arriba, con las riendas del viento en mis manos y la inseguridad del suelo abajo, a lo lejos.

Sueño constantemente que vuelo, en un cameo constante a Freud y su psicoanálisis de mis ansias no resueltas. Y hace unos días, tuve un sueño muy vívido en el que volaba en un parapente, de verdad, sin nada ni nadie que me lo impidiese como es habitual en mis noches. Simplemente, saltaba, volaba y manejaba mi vuelo. Me desperté emocionado, palpitando en mis sienes la certeza de que esta vez sí iba para arriba.

Tengo 39 años, una familia maravillosa, amigos que me quieren, y un sueño que puedo cumplir ahora, en este momento. Volaré. Ya lo creo.


Octubre
27

Así quiero verlo para mantener la cordura.

En unas horas me despiden del trabajo, tras unos cuantos años de dedicación y unos meses de incertidumbre. Aprovechando la euforia de despidos que existe en las empresas españolas, la mía se une a la fiesta y nos echa a ciento veinte personas.

Quiero pensar que este es el fin de un ciclo temporal que se inició con un téstículo agrandado y termina, después de un año de vértigo, con mis huesos en la cola del paro. Afortunadamente, la noticia me llega en una curva de recuperación de la salud bastante interesante, porque si esto me coge con las fuerzas bajas, muerdo el polvo.

¿Existen las casualidades? Yo, como Earl (el de la serie de televisión) empiezo a creer que el karma nos rebota lo que somos y sentimos. Si habéis seguido mi blog, al terminar el tratamiento contra el cáncer estuve metido en una especie de orgasmo mental que no podía frenar, intentando decidir a pleno galope cómo iba a plantear mi futuro a partir de la experiencia de vida y muerte que habíamos sufrido. Afortunadamente, el cerebro se me sosegó temporalmente.

Y he aquí que me encuentro forzado a tomar esa decisión que en su momento pospuse. ¿Qué voy a hacer a partir de ahora? ¿Es este un punto de inflexión que me fuerza a tomar decisiones que afectarán a los años venideros?

Y la pregunta que más nos hacemos últimamente…¿Porqué coño la vida no puede dejarme vivirla como un burguesito medio que se contenta con la rutina familiar? Karma, Destino, Profecía autocumplida, Dios…llámalo como quieras, pero parece que hay una fuerza mayor que está empeñada en que tome un camino que todavía no sé como descubrir.

Octubre
18

Mi última revisión ha salido que mi tumor abrasado sigue en el mismo tamaño, lo cual es una excelente noticia. Perdonad por la expresión, pero que se joda.

Y la anatomía patológica de mi mujer ha mostrado que no eran malignos los tumores que tenía en las tiroides.

Estos días están siendo de celebraciones, por lo anterior y por los múltiples cumpleaños que celebramos en la familia. Asistir a ellos me hace ponerme un poco melancólico, recordando otros cumpleaños anteriores, donde la pesada carga de la experiencia que hemos vivido no hundía nuestros hombros. Sé que no es correcto sentir esto, que debería estar pletórico de alegría por haber sobrevivido, por que mi mujer está bien, que mis niños crecen sanos. Pero la morriña de lo que fuimos y que se ha ido, aquello de nosotros que ha arrastrado por el barranco este maldito año, hace que la vida no me parezca tan bonita como debería. Y porque no decirlo, el sempiterno pitido de mis oídos sigue molestándome.

Afortunadamente el cáncer es un tema cada vez menos recurrente en mis conversaciones cotidianas, un buen signo de que vamos dejando atrás toda esa basura. Las preocupaciones diarias ayudan a barrerlas, porque que en mi empresa haya un ERE y la sombra de mi futura situación laboral no sea clara, ayuda un montón. Que cosas. Eso sí, estoy seguro de que este tema no lo viviría de la misma forma si no hubiera pasado por el tratamiento oncológico. Ahora, un despido casi me sabe a poco. ¿Qué es eso comparado con el horror de un ciclo de quimioterapia? Naderías. Casi ni me preocupa. Más bien me cabrea por la incertidumbre.

En estos días he conocido a un compañero de enfermedad, de acúfenos y de formas de combatirlo en el ocio. Que curiosa es la vida.

Octubre
5

ADIOS ALEX

Posted In: G) Post-Tratamiento by Roberto

Hoy me he enterado de la muerte de Alex, al que seguía en su blog http://axelasb.blogspot.com/

Nada más leerlo me han entrado ganas de llorar, por la inutilidad de su muerte, de rabia por leer como otro compañero más pierde en su lucha contra la enfermedad que a tantos nos ha tocado. Y de pena. Porque detrás de las entradas de su blog había un chaval de 17 años, un adolescente que tuve que convertirse en hombre a la fuerza. Mientras los que tienen salud no pueden dormir por problemas nimios, sufren porque no tienen el dinero suficiente para comprarse el coche de sus sueños, o porque se lo han comprado y ahora no pueden pagarlo, un niño se veía obligado a sufrir el dolor y el asco de la quimioterapia, las visitas al hospital, la oscuridad en su presente y su futuro.

Y este pensamiento me ha plantado frente al espejo de mi realidad.

Octubre
2

CENTRIFUGADO

Posted In: G) Post-Tratamiento by Roberto

Ahora sé lo que sienten mis calzoncillos en la lavadora.

La sensación que tengo de nuestra vida es la misma, como si estuviéramos siendo centrifugados en una cubeta gigante, remojados, mareados y desprovistos de orientación para situarse en el arriba y abajo.

No bien habíamos terminado el primer programa de lavado, mi tratamiento del cáncer, cuando nos vemos de nuevo girados y girados, ahora con una operación a mi mujer por unos tumores inciertamente malignos que le han supuesto la extirpación total de las tiroides. Otra vez mareados, deseando que acabe de una puta vez este programa y nos dejen quietecitos, escurriendo nuestras humedades y que, por Dios, nos sequen ya y nos coloquen bien perfumados en el cajón de la ropa limpia.

Ayer me decía, con el cansancio en la voz,  “Vaya líos en que nos metemos Rober “.  Pero no, sé que la vida nos juegas estas malas pasadas. Y las que nos esperan y que todavía no conocemos, yo rezando cada día para que la vorágine de enfermedades no se fije en mis niños, que ni les toque, haciendo fuerza mental para que los tentáculos que ya nos han apresado a nosotros sigan con la vista puesta en nuestros cuerpos y no se desvíen hacia ellos.

A nuestro alrededor las cosas no van tampoco demasiado voyantes. Mi empresa asegura despidos masivos en unos días, así que a la incertidumbre corporal se suma ahora la laboral.

¿Cosas buenas en el horizonte? Por supuesto. Como he mencionado, mis hijos siguen sanos, creciendo fuertes y felices, acostumbrados ya a vernos con ojeras, suturas y visitas hospitalarias. El lazo familiar sigue siendo fuerte y estable, tanto que sin él sé que no podríamos sobrevivir cuerdos. Y de mis achaques, decir con gran alegría que los acúfenos persisten, pero la bestia está domeñada por el momento, por supuesto con apoyos químicos. Y las fuerzas me han vuelto, obligadas por la nueva situación, y yo agradecido por su positiva respuesta.

Como coja al tuerto que me ha mirado, le arranco el otro ojo.

Septiembre
17

No, no he empeorado.
Pero últimamente estoy dándole vueltas a un tema que al principio me parecía superficial y que cada vez toma más relevancia, quizás un buen síntoma de que voy superando otros aspectos que poblaban mi pensamiento.
Y la cuestión no es otra que darte cuenta de que para la sociedad, esa amalgama de personas y organizaciones en la que vivimos, los enfermos de cáncer lo seremos para siempre. Como condenados de por vida, parias en una sociedad que se autodefine como liberal y progresista.
Un ejemplo. Las puertas de todas las aseguradoras sanitarias están cerradas DE POR VIDA para mí, tal y como me han verificado en una de ellas. Sólo puedo acceder a servicios ínfimos como los dentales. Pero mientras mi mujer e hijos gozan de una póliza sanitaria privada, una cobertura médica de respaldo por si la Seguridad Social falla, yo tengo vedado el acceso. Y no durante unos años, hasta el supuesto alta, sino para siempre. Que se dice pronto.
Otro ejemplo más es el de la adopción. El cáncer no es un criterio definitivo para denegar la idoneidad para la adopción, pero parece ser que es un impedimento más, y en muchas ocasiones es motivo de rechazo definitivo. Actualmente no quiero adoptar, pero, ¿y si en el futuro lo decidimos como pareja mi mujer y yo?.
Lo mismo pasa con el mundo laboral. Ahora que vivimos una crisis económica, con los correspondientes ERES en muchas empresas del país, entre las cuales se encuentra la mía, las posibilidades de acceso a un puesto laboral encuentran limitaciones. Si mañana decido cambiar de empresa, tengo que camuflar las variadas visitas médicas que tendré que hacer una, dos o tres veces cada dos meses, esconder el porqué y arriesgarme a un despido por este motivo.
Vamos, un camino de rosas.
Eso sí, respiro, que no es poco.

Septiembre
10

Hoy he acudido al oncólogo. Resultado: el cerebro no muestra nada anormal, por lo menos físicamente :-), y la analítica también correcta. En Octubre, nueva tanda de TAC, análisis y placas de tórax. La analítica de hoy la he hecho en la sala de quimioterapia, como cada mañana que tenía ciclo. Que malas vibraciones, hasta sentía que me mareaba un poco al revivir físicamente las sensaciones de esos días. En mi cabeza sólo tenía un pensamiento repetitivo como un mantra: “no volveré aquí” (mientras mi lado oscuro me susurraba “eso no lo vas a decidir tú, pequeñín”)
Respecto a las vacaciones, terminaron mejor de lo previsto. En los últimos cinco días, los insufribles pitidos me dieron un descanso soportable, que no pude aprovechar del todo porque estaba realmente agotado por la tensión de la semana vivida. Al comentarle hoy al oncólogo que estaba extenuado, que me agotaba enseguida, que se me caía el pelo, incluso el de la barba que tengo con algunas calvas, no dudó en indicarme que era del stress que sufría y nos recomendó “salir de una vez”. Fácil decirlo, y pongo todos mis esfuerzos en ello, pero un día de acúfeno intenso me deja por los suelos uno más por lo menos, lo que yo llamo la resaca del pitido.
Pero quiero e intento ser optimista, y creo que la tendencia que llevo sigue siendo a mejor, o por lo menos, a soportarlo y vivirlo de mejor forma, con todas las ayudas que me son necesarias. Eso sí, si mañana tengo un día duro y me siento aquí a escribir, seguro que el tono no será igual. Pero hoy es hoy, y he podido abrazar a mis hijos, besar a mi mujer y jugar brevemente con ellos antes de acostarse, sin zumbido perceptible, una persona normal por un tiempo finito.
Hay que ver lo que te cambia la vida un cáncer. Quien me ha visto y quien me ve.